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¿QUIÉN ESTÁ DESINFORMANDO? EL SILENCIO Y LA OPACIDAD DE LAS AUTORIDADES AGRAVAN LA TRAGEDIA EN #CHICHICAZAPAN

Foto del escritor: MartÍn Campos
MartÍn Campos
13 jul
2 min de lectura

 


Mientras miles de familias permanecen pendientes de las labores de rescate en la Gruta de Chichicazapan, la desinformación generada desde las propias autoridades se ha convertido en un problema tan grave como la emergencia misma.

   Desde ayer, medios de comunicación regionales, estatales e incluso nacionales comenzaron a difundir un supuesto comunicado oficial atribuido al Ayuntamiento de Cuetzalan del Progreso, en el que se informaba la presunta localización de la tercera persona desaparecida de la familia originaria de Chignautla.

    Sin embargo, ese comunicado no aparece publicado en los canales oficiales del Ayuntamiento de Cuetzalan del Progreso, lo que genera una pregunta inevitable: ¿quién lo emitió, por qué se distribuyó únicamente a determinados medios y por qué no fue difundido de manera pública y transparente a través de los medios institucionales?

    Hasta el momento, el presidente municipal, Óscar Paula, tampoco ha fijado una postura pública para aclarar el origen de dicho documento, si está validado o simplemente es falso.

    La falta de claridad ha provocado que durante varios días circulen versiones distintas sobre un mismo hecho. En diferentes momentos, las autoridades han informado que las personas ya fueron ubicadas, que estaban siendo extraídas, que ya se encuentran en lugar sólido, que apareció la tercera víctima, que la extracción no sería posible y posteriormente nuevas versiones han vuelto a surgir. El resultado ha sido una ciudadanía confundida y medios de comunicación obligados a trabajar entre información contradictoria.

   Paradójicamente, el alcalde ha acusado a diversos medios de comunicación de desinformar e incluso, según han denunciado periodistas, se han impulsado ataques en redes sociales calificando de "amarillistas" a quienes únicamente han documentado los acontecimientos con la información disponible.

    Pero la realidad es que la principal fuente de incertidumbre ha sido la falta de transparencia institucional.

    Desde el inicio de la emergencia no se ha permitido a los medios documentar directamente las labores de rescate ni verificar las condiciones al interior de la gruta. La ausencia de acceso ha impedido corroborar de manera independiente lo que realmente ocurre, dejando a periodistas y ciudadanía dependiendo exclusivamente de los comunicados oficiales, los cuales, además, han presentado inconsistencias y cambios constantes.

   En una tragedia de esta magnitud no debería existir espacio para comunicados cuya autenticidad genere dudas, versiones contradictorias o información difundida de manera selectiva. La sociedad merece información verificable, oportuna y emitida con absoluta transparencia.

    Más que señalar a los medios, corresponde a las autoridades asumir su responsabilidad de comunicar con claridad, respaldar cada dato con hechos y garantizar el acceso a información oficial, pública y verificable.

    Porque cuando la comunicación institucional falla, la incertidumbre crece, la confianza se rompe y quienes terminan pagando las consecuencias son las familias afectadas y toda una sociedad que exige saber la verdad.

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